El régimen cubano continúa demostrando su férreo control sobre los ciudadanos que se atreven a manifestarse contra las condiciones socioeconómicas en la isla. Según Prisoners Defenders, la cifra de presos políticos en Cuba alcanzó los 1.327 a finales de julio, lo que incluye a 36 personas que fueron detenidas durante manifestaciones sociales recientes. El caso más alarmante es el de un niño de 13 años, quien según informes habría sido agredido y encarcelado tras participar en protestas.
Esta denuncia subraya la situación crítica de los derechos humanos en Cuba, donde el régimen no tolera la disidencia y recurre a medidas represivas incluso contra menores de edad. La represión ha sido un mecanismo constante para mantener el control, algo que ha sido documentado por diversas organizaciones internacionales de derechos humanos. En este panorama, las reformas o medidas económicas que el régimen pueda presentar no deben interpretarse como un cambio hacia una democratización genuina, sino como estrategias para mantener su control sobre el país.
Es necesario mantener la atención internacional sobre estos actos represivos para ejercer presión sobre el régimen cubano y abogar por la liberación de todos los presos políticos, en especial de los más vulnerables, como los menores encarcelados.
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