El ataque, que tuvo lugar en la ciudad de Kryviy Rih, al sur del centro de Ucrania, ocurrió cuando un dron ruso impactó contra un concurrido centro comercial. Según las autoridades ucranianas, al menos seis personas perdieron la vida y alrededor de 100 resultaron heridas, varios de ellos niños. Este ataque se suma a una serie de agresiones en el marco del conflicto en curso entre Rusia y Ucrania. Desde el inicio de la invasión, numerosas infraestructuras civiles han sido blanco de ataques, generando una crisis humanitaria en el país.
Las fuerzas ucranianas han acusado a Rusia de incrementar el uso de drones en su ofensiva, apuntando a objetivos civiles con mayor frecuencia. La comunidad internacional ha condenado repetidamente estas acciones, llamando a la desescalada del conflicto y al cese de los ataques indiscriminados que ponen en riesgo a la población civil.
El presidente de Ucrania ha solicitado un aumento del apoyo internacional para enfrentar la agresión rusa, subrayando la necesidad de más sanciones y asistencia militar para proteger a la población del país. Este último ataque demuestra la persistente amenaza que enfrentan los civiles ucranianos mientras el conflicto sigue escalando.



