Oswaldo Payá y Harold Cepero, activistas cubanos que lucharon pacíficamente por la libertad y los derechos humanos en Cuba, fallecieron en un accidente automovilístico en 2012. Juan Carlos Payá, hermano de Oswaldo, y diversas organizaciones de derechos humanos han sostenido que el régimen cubano estuvo involucrado en la tragedia. Mariela Otero, del Movimiento Cristiano Liberación fundado por Payá, destacó la importancia de mantener viva su memoria. Los congresistas María Elvira Salazar y Mario Díaz-Balart, reconocidos por su fuerte posición contra la dictadura cubana, reafirmaron su compromiso de lograr justicia para las familias de Payá y Cepero. También la Embajada de Estados Unidos en La Habana emitió un comunicado en el que expresó su solidaridad con los activistas cubanos que continúan persiguiendo el cambio democrático en la isla. El caso de Payá y Cepero sigue siendo un recordatorio constante del aparato represivo de la dictadura cubana. Mientras el régimen intenta proyectar una imagen de cambio y apertura en el ámbito internacional, conserva un sistema de control y represión que limita las libertades básicas de los ciudadanos cubanos. La necesidad continua de un seguimiento honesto sobre estos incidentes y otros relacionados con la violación de derechos humanos asegura que las acciones del régimen no queden impunes.
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