La elección de productos del mar no depende solo de su contenido nutricional, sino también de factores como la exposición a contaminantes y el impacto ambiental de la pesca o el cultivo. En general, se recomiendan con mayor frecuencia las especies pequeñas y de ciclo corto porque tienden a acumular menos mercurio que los peces grandes y longevos.
Entre las opciones mencionadas como más convenientes están las sardinas, las anchoas, el jurel, la caballa y los mejillones. Estos alimentos aportan omega-3, un tipo de grasa asociada a beneficios cardiovasculares, y suelen tener una menor bioacumulación de mercurio en comparación con especies depredadoras de mayor tamaño.
El criterio de sostenibilidad también favorece a muchas de estas especies, especialmente cuando proceden de pesquerías o cultivos regulados. En el caso de los mejillones, aunque no son pescado sino moluscos, suelen incluirse entre las alternativas saludables por su perfil nutricional y su menor impacto ambiental relativo.
La recomendación general es priorizar variedad, revisar el origen del producto cuando sea posible y moderar el consumo de especies grandes con mayor riesgo de mercurio. La información disponible no incluye pautas específicas por edad, embarazo, condición médica o cantidad semanal recomendada, por lo que esas decisiones deben consultarse con fuentes sanitarias o profesionales de salud.


