Dixán Gaínza Moré, un preso político conocido por su activismo, ha manifestado desde su celda en Kilo 8, una cárcel de máxima seguridad en Camagüey, las graves condiciones a las que se enfrentan los reclusos, especialmente aquellos que recurren a huelgas de hambre como forma de protesta. Estas denuncias apuntan a una sistemática violación de los derechos humanos, con métodos de tortura y castigos físicos diseñados para romper la voluntad de los huelguistas. Gaínza describe a Kilo 8 como la «cárcel del terror», un lugar donde los presos políticamente activos son sometidos a tratos crueles y degradantes.
La prisión de Kilo 8 ha sido señalada repetidamente por activistas y organizaciones de derechos humanos como uno de los centros penitenciarios más represivos de Cuba, donde las condiciones infrahumanas y los malos tratos son la norma para quienes son considerados una amenaza al régimen cubano. A pesar de las demandas internacionales de cambio, la dictadura cubana sigue utilizando las cárceles como herramientas de intimidación y control social.
Estas nuevas denuncias de Dixán Gaínza Moré se suman a un largo historial de abusos documentados en el sistema penitenciario cubano, que sigue operando sin la supervisión de organismos independientes que aseguren el respeto por los derechos humanos básicos.
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